15 jun. 2011

Día 2: Bajo el sol de Chicago

La llaman la ciudad del viento, y es verdad. No te puedes librar de una brisa polar que te refresca continuamente, lo cual sería de agradecer, si no fuera porque no te das cuenta y el sol te va abrasando el pellejo. Total, que hemos acabado el día con la cara y los brazos rojos al mas puro estilo "turista-Inglés-en-Lloret-de-Mar".
Aquí comienza todo

La primera visita ha sido obligatoria. Acercarnos a Adams St para fotografiar el cartel que marca el inicio de la Ruta 66. Nos gusta mucho Chicago, pero no podemos olvidar qué nos ha traído aquí. De camino hemos podido ver de cerca el famoso Metro elevado de Chicago. Cuanto menos hay que decir que es curioso.



Después de las fotos de rigor y de un buen desayuno en la misma Adams St. (No todo es fast-food, también hay restaurantes con comida natural), nos hemos acercado a la Willis Tower, el edificio mas alto de América y antiguamente de todo el mundo, para ver la ciudad desde otro punto de vista... a 103 pisos de altura.


Willis Tower:

La principal atracción del mirador de Willis Tower no es otro que el SkyDeck, una plataforma de cristal en la que literalmente estás caminando sobre el vacío, y muuuy abajo, como hormiguitas, se pueden ver pasar los coches y la gente. La verdad es que para un cagueta como yo, tanta altura me ha puesto bastante nervioso, así que nada mejor para relajarse que un paseo por los parques que bordean el Lago Michigan.


Desde la Buckingham Fountain hay una de las mejores panorámicas de la ciudad, vale la pena sentarse un rato a contemplarla. Un poco mas al sur hay un museo de historia natural, que de haber tenido mas tiempo seguro que hubiese valido la pena visitar, ya que contiene el esqueleto mas grande y completo de T-Rex que existe. También está el Soldier Field, un estadio de futbol americano, hogar de los Chicago Bears, que parece una mezcla de templo romano y nave de Star Trek. El paseo nos ha abierto el apetito y hemos podido saborear el auténtico Hot-Dog "Chicago-Style".


Millenium Park:

Visita obligadísima. Es una maravilla de parque. Da gusto tumbarse en el césped del Jay Pritzker Pavilion, un inmenso auditorio al aire libre donde se celebran conciertos gratuitos cada tarde durante el verano. El diseño es de Frank Ghery, autor entre otros del Guggenheim de Bilbao. Justo al lado nos encontramos con una singular escultura, el Cloud Gate, o como se le conoce popularmente, "The Bean". 


 Se trata de una especie de gota gigante de mercurio, que ofrece cantidad de juegos visuales según donde te pongas y desde donde la fotografíes. Y caminando un poco mas allá, está Crown Fountain, una explanada con dos monolitos, uno a cada extremo, donde aparecen proyectadas las caras de ciudadanos de Chicago. De estas caras salen unos chorros de agua que hacen las delicias de los críos. Toda la fuente estaba llena de niños correteando, echándose agua, patinando por el suelo... Me gustaría un parque así en mi ciudad.



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1 comentario:

  1. Que bien saben camuflar las salchichas esta gente.

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