16 jun. 2011

Día 4: Lincoln - St. Louis

El día ha amanecido lluvioso, restos de una fuerte tormenta que ha caído durante la noche. Hemos alucinado al entrar en nuestro primer supermercado grande del viaje. Es una pasada la variedad y cantidad de salsas, pasteles, caramelos, refrescos... Lo exageradamente grandes que son los envases y lo difícil que es encontrar cosas tan básicas como pan, pescado, agua (carísima por cierto), legumbres o cualquier otra clase de comida sana y natural.


El tramo de la Ruta 66 entre Lincoln y St Louis desgraciadamente ha sido absorbido en su mayor parte por la autopista I-55. Así que nos hemos limitado a tomarla e ir saliendo en algunos tramos para buscar algún que otro punto de interés. Lo mejor de estas escapadas han sido sin duda los paisajes, carreteras desiertas que transcurren entre campos de maíz que se pierden en el horizonte, cruzadas aquí y allá por una granja, una vía de tren, o un antiguo puente cubierto de madera, al estilo de "Los Puentes de Madison".



También hay un montón de pueblos camino del abandono, solo que aún no se han dado cuenta: Moteles semi ruinosos, restaurantes abandonados... todo tiene cierto aire de decadencia. La anécdota del día nos ha pasado en Litchfield, al ir a echar unas fotos a una vieja furgoneta herrumbrosa. De golpe un coche ha irrumpido sobre la acera y un viejo se ha puesto a gritarnos como un loco que porqué le echábamos fotos a su furgoneta. Al intentar explicarle que estábamos en la calle y que no veíamos porqué no podíamos fotografiar cualquier cosa que se viese desde la misma, él ha proseguido, al mas puro estilo Mourinho, preguntándonos porqué. (Why are you taking photos of my van? WHY? WHY?). Menos mal que ha pasado un niño con bici por la acera que se ha convertido en el blanco de sus preguntas (What do you want?  WHAT DO YOU WANT?) y nos ha permitido largarnos a la francesa. Colgamos la foto de la camioneta en su honor.


St Louis:

Y finalmente, después de dejar las maletas en el motel de Edwardsville, hemos podido acercarnos a St Louis, para contemplar la bonita estampa de los puentes que cruzan el Mississippi. Nuestra intención era subirnos a uno de los vapores que aún surcan el río, pero al final hemos perdido mas tiempo del esperado por el camino y nos hemos tenido que conformar con fotografiarlos desde el embarcadero.



Lo que si que nos ha dado tiempo de ver es el colosal Gateway Arch. Un arco de acero inoxidable que simboliza la puerta al oeste americano. Visualmente, la estampa del arco con la ciudad al fondo, es algo digno de admirar. Pero es que te pongas donde te pongas, la elegancia de sus formas simples da para que cualquiera se vuelva loco echándole fotos.


No podíamos irnos sin subir al mirador que hay en lo mas alto. Para ello primero hay que pasar por un museo sobre la conquista del oeste, en el que podemos ver como el hombre blanco poco a poco le fué quitando las tierras a los indios, eso si, de muy buen rollito, que no hay que olvidarse que la historia la escriben los vencedores.

Para subir al arco hay que meterse en una especie de cápsulas circulares, como si fuésemos astronautas. Las vistas desde arriba hay que decir que son muy bonitas, además las ventanas están puestas de manera que se puede mirar hacia abajo, apreciando bien los 190 metros de altura.

Día 3: Chicago - Lincoln
Hoy ha sido el día de empezar a amortizar el alquiler del coche, decirle hasta pronto a la ciudad del viento y empezar a adentrarnos en la América profunda...
Día 5: St Louis - Rolla
El primer punto del orden del día era saldar una cuenta pendiente con St Louis. Ayer se nos hizo tarde y no pudimos ir a visitar el Chain of Rocks Bridge...
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1 comentario:

  1. Seguit contando vuestra aventura, história, arte, batallitas....ja ja ja. Muy divertido. QUIERO MASSSSSSS. Besos.

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