5 ago. 2014

Día 5 - De relax en Nueva York

Nuestro plan para el día de hoy era de tomárnoslo con un poco más de calma, ya que estamos acabando cada noche realmente reventados. Primero hemos vuelto al barrio de Chelsea, para ver el Chelsea Market, una vieja nave industrial reconvertida en mercado gastronómico, donde se pueden probar platos de casi cualquier parte del mundo.

Chelsea Market
Desde allí hemos accedido a la parte sur de la High Line, la vía elevada del tren que se ha transformado en un moderno parque. Esta es la parte más bonita, y hay algunas virguerías como tumbonas de madera móviles, montadas sobre los raíles del tren; gradas suspendidas sobre algunas calles, ofreciendo un lugar de privilegio para observar el tráfico que pasa por debajo; un suelo del que brota agua para refrescarse los pies... Ha sido de las sorpresas más agradables del viaje. Nos hemos pasado buena parte de la mañana disfrutando de este parque y se lo recomendamos a todo el mundo.




Para comer hemos ido a Little Italy, que parece más un parque temático que un auténtico barrio Italiano. Muchas pizzerias en la calle Mulberry y poco más. El restaurante que nos ha tocado a nosotros ha sido bastante mediocre y caro, y los típicos cannoli sicilianos no nos han dicho nada, así que no nos llevamos un buen recuerdo de esa zona.


Es todo lo contrario que Chinatown, el barrio donde se concentra la comunidad china de Nueva York, aquí todos los letreros están en chino (muchas veces solamente en chino), en los parques se reúnen para hacer estiramientos matutinos, jugar a las cartas o practicar artes marciales. Es todo un mundo aparte dentro Manhattan.

Mujeres haciendo estiramientos en un parque de Chinatown

Por la tarde hemos vuelto al parque del puente de Brooklyn, para ver anochecer y practicar un poco la fotografía nocturna. Éste parque y sus vistas son otro de nuestros sitios favoritos de Nueva York, creo que con las fotos que siguen se entiende el porqué.



Y antes de ir a dormir, teníamos que ver Times Square de noche, que es cuando realmente tiene ambiente. Muuucha gente, y muy espectaculares los anuncios gigantes, pero la pura realidad, el motivo auténtico para meternos en ese bullicio humano, la razón verdadera, es otra más sencilla: la gula. Me encanta la tarta de queso. Ya probamos el otro día las de Eileen's, y hoy le ha tocado el turno a Junior's, a pocos metros de Times Square. Ambas pastelerías se vanaglorian de ofrecer el mejor cheesecake de Nueva York, y tras probar ambos, mi veredicto es... que tenemos que probarlos otra vez, porque no sé cual de los dos está más bueno. ¡Qué maravilla!

Y nada más por hoy, para ser un día relajado hemos llegado al hotel más tarde que ningún día. Mañana nos espera una señora que vive sola en una isla, ya os contaremos a ver qué tal.

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