4 ago. 2012

Día 7 - San Francisco (III)


Sin duda alguna, hemos acabado dejando lo mejor de San Francisco para el final. La prisión de Alcatraz.
Hemos tenido que madrugar, porque teníamos reservado el primer crucero a las 9:10 AM. Vale mucho la pena levantarse temprano, ya que más tarde el lugar se ha ido llenando de gente. Y por cierto, sin reserva previa es casi imposible encontrar billetes.

Según el ferry se iba acercando a La Roca, no hemos podido evitar pensar que ésta misma panorámica era la que veían los presos al llegar. Lo que para nosotros ha sido excitación para ellos tuvo que ser desesperación pura y dura.



Después de una charla introductoria en el embarcadero a cargo de un ranger y del hijo de uno de los guardas de la prisión, todo el grueso de la gente se ha dirigido al punto de recogida de audioguías para empezar la visita. Hacia allí íbamos nosotros también, pero nos hemos desviado buscando un lavabo y hemos acabado entrando por el extremo opuesto, con lo cual hemos tenido un buen rato Alcatraz para nosotros solos.



Hemos podido ver con calma los cuartos de los oficiales, el cuarto de control de los guardias, la sala de visitas y el módulo de celdas sin que nadie nos molestase. Todo está perfectamente ambientado, y te haces muy bien a la idea de cómo era la vida de los presos y de los vigilantes. Algo que me ha chocado especialmente es el tamaño de las celdas, todas absolutamente iguales, de 1,5x2,75 metros. Con una mesita, un pequeño banco para sentarse, un lavabo y un catre. Durante muchos años no se les permitía  la más mínima decoración. ¿Cuantas horas se puede estar en un espacio así sin acabar loco?


 Después, con la audioguía a cuestas, hemos hecho el recorrido estándar por el patio, la biblioteca, los módulos de aislamiento, el comedor... De todos los lugares del mundo que hemos visitado con este sistema  de audioguía, sin duda Alcatraz tiene el más interesante y diría que imprescindible para no perderse detalle.

Está narrado por cuatro ex-convictos y cuatro ex-carceleros, que cuentan todo tipo de historias sobre la vida en la cárcel, los intentos de fuga, las normas de comportamiento y muchas anécdotas.


Uno de los intentos de fuga más conocidos es el de los tres reclusos que agrandaron los agujeros de ventilación de las celdas con cucharas y otros utensilios, y trepando por la zona de servicio entre celda y celda, consiguieron escapar de La Roca. Incluso se fabricaron unas cabezas de pega para simular que seguían durmiendo y así engañar a los guardas en el recuento nocturno. Nunca se ha sabido si lograron llegar a tierra firme o se ahogaron en la bahía de San Francisco, pero en éstos hechos se basó la película Fuga de Alcatraz, de Clint Eastwood. En sus celdas se conserva una reproducción de cómo lo encontraron todo los guardas al descubrir el engaño.


Hay muchísimo más que explicar, pero no acabaría nunca, así que animo a todo el mundo que pase por San Francisco a que no se pierda Alcatraz bajo ningún concepto.


 De nuevo en la ciudad, como nos pillaba al lado, hemos ido a buscar dónde comer en el Pier 39. Se trata de la zona de ocio más conocida de San Francisco. Un muelle dedicado por entero al comercio, el entretenimiento y la restauración, todo muy bien ambientado en plan pueblo de pescadores. Aunque no somos muy amigos de las aglomeraciones, el hambre apretaba y nos hemos decidido por entrar en uno de los muchos restaurantes de pescado del lugar.


 Pero que nadie se imagine que nos hemos metido una mariscada entre pecho y espalda, todo lo contrario, hemos comido fast-food, pero del mar. Lo de la derecha es el típico fish&chips y lo de la izquierda es sourdough crumb & schrimps, una especie de crema de gambas y carne de cangrejo, servida dentro de un pan que han vaciado, y que se come sucando con la tapa del mismo bollo. Buenísimo, aunque como todas las raciones aquí, imposible de acabárselo.


La tarde la hemos dedicado a despedirnos de la ciudad. Hemos dado un par de viajes más en los Cable Cars, montaña arriba y abajo. En una cuesta se ha parado y ha tenido que venir un camión a empujarlo para que  cogiera el engranaje de nuevo. Esta ciudad tiene unas vistas que son una pasada.


Y aunque la idea era hacerlo en bici, el clima no está para tonterías y hemos acabado cruzando de punta a punta el Golden Gate, mitad andando, mitad corriendo para entrar en calor. Yo le llamaría el Cooler Gate, porque todo el frío y la niebla entran por aquí. En el punto medio del puente, no se veía nada en ninguna dirección, solamente neblina, como si estuviésemos en otro planeta.


Y ya está, mañana temprano nos vamos de SF, en parte satisfechos porque hemos hecho casi todo lo que veníamos a hacer (siempre tiene que haber un casi), en parte con ganas de dejar atrás el invierno y la ciudad. Nuestro próximo destino es Yosemite, donde no tenemos claro si habrá Wi-Fi, así que, mensaje para nuestras madres: no sufráis si en un par de días no aparecemos por el internet, seguro que estaremos bien (siempre que no nos ataque un oso o un puma).
Día 6 - San Francisco (II)
Esta tarde le he escuchado decir a un turista que lleva tres días aquí y que duda que el Golden Gate exista, ya que aún no ha podido verlo...
Días 8 y 9 - Yosemite Valley
Saludos de nuevo, al final, mucha broma con que si se nos comía un oso y nosotros casi atropellamos a uno...
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2 comentarios:

  1. San Francisco, que recuerdos!!! Me maravilló!
    Alcatráz pudimos visitarlo de chiripa, no llevabamos entradas anticipadas y tuvimos que madrugar mucho... Y como bien comentas, merece mucho la pena.
    Que disfrutéis de los maravillosos paisajes de Yosemite y no os dejéis potecitos de miel ni fotos de winnie de poo a la vista...
    Un saludo!
    PD: trato hecho con lo de la euromillones, pero sin pasar por las Vegas, no sea que alguno crea que puede ganar a la banca... :-)

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    1. Estamos acabando nuestra estancia en Yosemite. ¡Qué maravilla! A ver si podemos colgar alguna foto, porque el Wi-Fi es un poco precario aquí. Pero una gazada, vamos, nos deberíamos haber quedado más días.

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