2 ago. 2012

Día 5 - Salinas - San Francisco (I)

Saludos cordiales desde Invernalia.Que alguien me envíe por UPS Exprés unos calcetines de lana y un anorak. Y es que a la que te arrimas al mar por estas tierras, hay una niebla que tapa el sol y un vientecillo helado que hace que la temperatura parezca de Octubre o Noviembre. Total, que a este paso, la chaquetilla y los pantalones largos que trajimos para el avión no hay manera de quitárselos de encima, y el mirar la colección de bañadores, bermudas, crema solar, tops de tirantes y otras prendas veraniegas de las maletas, es para echarse a llorar. Pero no pasa nada, hoy el día ha estado bonito y nos lo hemos podido tomar con mucha más calma que ayer. A ver si hoy me queda una entrada del blog más apañada que la última.


Ésta casa tan bonita que se ve arriba es la del grandísimo escritor John Steinbeck, autor de libros imprescindibles como Las Uvas de la Ira, La Perla o De Ratones y Hombres. Ya que pasamos la noche en su pueblo, qué menos que pasarnos a ver el lugar donde nació éste genio de la literatura. De éste pueblo, Salinas, se puede decir que está bien para darse un paseo tranquilo, sobretodo por la Old Main Street.

Y entre Salinas y Monterey, todos los buenos aficionados al motor saben lo que hay, el circuito de Laguna Seca. Nosotros no es que seamos nada seguidores ni de la F1 ni de las motos, pero...¡La de veces que me he estrellado en el sacacorchos con el Gran Turismo 4! Hoy estaban recogiendo las cosas de la carrera de MotoGP del fin de semana pasado, pero se puede entrar ahí como Pedro por su casa. Nos ha faltado meternos con el coche y hacer una vuelta rápida, pero por lo demás, libertad total de movimientos. Y sin pagar un dolar.


La siguiente visita ha sido en Monterey, para ver el Fisherman's Wharf, un viejo puerto pesquero que ahora se ha reconvertido en centro turístico. Desde allí se pueden hacer cruceros para observar las ballenas, comer pescado en los restaurantes, y observar una colonia de focas que viven ahí mismo. Nos hemos quedado un rato viendo a éstos animalicos perrear felizmente en el agua y luego hemos enfilado con el coche en dirección a San Francisco.


San Francisco

Nada más acercarse por la autopista, ya se ve que San Francisco es una ciudad diferente. Primero por la orografía complicada, que impide el desarrollo en horizontal que tanto les gusta a los americanos y obliga a construir edificios en lugar de casitas con jardín. Luego por la arquitectura, aquí los edificios intentan mantener cierto gusto estético y un mínimo de coherencia estilística. En comparación con L.A., se podría decir que, a primera vista, San Francisco es más ciudad y más bonita.

Nuestra primera visita, sin buscarlo, ha sido a la calle más sinuosa del mundo, Lombard Street, ya que caminábamos del hotel hacia el lugar donde venden los abonos de transporte público y nos pillaba de camino. Es muy gracioso ver cómo hay una cola impresionante de coches esperando su turno para bajar por ésta calle, mientras cientos de turistas no paran de echar fotos. Encima por la parte de arriba, pasa el tranvía, con lo cual el embotellamiento es total.


Después hemos ido a comprar el Muni Pass de tres días, así que el coche se queda bien aparcadito en el Motel y nosotros nos moveremos en transporte público, que es lo ideal. Allí mismo al lado de las taquillas es donde los tranvías acaban su ruta y se les da la vuelta para que vuelvan a empezarla en sentido inverso. Ha sido impresionante asistir al despliegue tecnológico de medios que son necesarios para tal operación: Una plataforma giratoria y dos operarios empujando el tranvía. Más simple que el mecanismo de un chupete.


Ya que estábamos, nos hemos subido a estrenarnos en éste medio de transporte y ha sido bastante divertido. Hay un conductor que controla todo a base de dos palancas y un pedal, y luego otro que va en la parte de atrás que no tengo ni idea de qué hace, pero que también tiene un palanca el hombre, para que no se diga.


En éstas que nos han dejado en Chinatown, por donde hemos dado una vuelta rápida, porque faltaba poco para anochecer y es una zona que queremos ver bien, sin prisas. Cerca de allí está la Transamerica Pyramid, el edificio más emblemático del Skyline de San Francisco, y hemos aprovechado para echarle unas fotos desde abajo, ya que no se puede visitar.


Ya iba tocando recogerse en el hotel y cenar algo, así que nos hemos puesto a buscar la parada del autobús, y menos mal que llevábamos un poco estudiado el tema, porque nos ha costado unas cuantas vueltas dar con ella y un rato entender cómo se llega a cada sitio con cada línea. Por cierto, los autobuses no son autobuses, son trolebuses, así que otro nuevo medio de transporte en el que nos estrenamos hoy. Mirad qué monada:


Una cosa, estamos poniendo nuevas fotos en el apartado de Typical USA, la Judit se lo está currando buscando cosas extrañas y sorprendentes de éste país y echándoles fotos. Echadle un ojo a ver si os gustan.
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