27 jul. 2012

3,2,1...

Vamos a ver: Las maletas a reventar de ropa; un pendrive para las fotos y el otro lleno de música; una carpetita verde empachada de reservas de hoteles y vuelos, los pasaportes, DNIses y carnets de conducir... A ver, ¿qué más? Un puñado de folletos y mapas cortesía impagable de nuestra Personal Travel Assistant, y no nos olvidemos de la bolsa llena de cachivaches electrónicos (Ton-Torrón, vuelves a guiarnos por esas carreteras perdidas, y tu también, Portátil-a-pedales, que desde que te quitamos el Windows vas como un cohete). ¿Y todo ésto dónde lo enchufamos? Menos mal de los adaptadores universales marca ACME, que a todo se adaptan.

No nos dejemos nada, ¡por favor te lo pido! ¡Echa algo para leer, que el avión es muy cansino!¡Y para picar, que no sea que nos quieran hacer pasar hambre con esto de los recortes! Y las cámaras de fotos, y los cargadores, y los móviles, y sus cargadores, y el e-book, y su cargador, y el GPS, y su cargador, y el portátil, y su cargador... ¿y todo ésto quien lo carga?¿Porqué no tendré yo también un cargador?

Una tila, por favor, que me piernan las tiemblas. Bueno, calma, que parece que ya está todo... no ha sido para tanto... Y ahora... ¡¿Que carajo hacemos todo el día que nos sobra antes de largarnos?! Dame otra tila, un buen disco de Leonard Cohen o una sobredosis de Trankimazines, ¡que no puedo más!
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