26 jul. 2011

Recapitulando

Ya hace tres semanas que volvimos al mundo real y dejamos esa cápsula del tiempo que es la Ruta 66. Han sido éstos unos días de deshacer maletas, enseñar fotos, repartir souvenirs y explicar historias. Todos los días nos acordamos del viaje, y cada vez me alegro más de haber escrito el blog. La memoria es frágil y dentro de un tiempo estoy seguro que nos gustará releerlo y recordar lo que nos pasó y lo que pensábamos en cada momento, creo que acabará siendo un recuerdo tan importante como las fotos o los vídeos.

Sobre el viaje, lo único que puedo hacer es recomendarlo a todo el mundo. A nosotros nos queda la sensación de que algún día tenemos que volver y hacer todo lo que nos ha faltado. Si alguien está pensando en patearse la 66 en 15 días, que sepa que se perderá muchas cosas, a nosotros en tres semanas nos ha faltado tiempo. Ah, y dejarse las prisas en casa también me parece un buen consejo. El mejor camino para llegar al siguiente destino siempre es el más largo, y si nos perdemos, mejor, seguro que encontraremos algo inesperado que valdrá la pena.

También quiero dar las gracias a todos los que nos han ido leyendo jornada a jornada, creo que han valido la pena las horas de sueño sacrificadas frente al portátil, esto empezó como una manera de mantener el contacto con la familia y los colegas, y acabó siendo un blog de viajes en toda regla. De hecho ahora mismo recibe más visitas al día que cuando estuvimos allí, así que me imagino que permanecerá para todo aquel que busque planificar su propio viaje, si es así, de verdad que nos haría muy felices.

Y nada más, me gustaría seguir haciendo entradas para extenderme con algún lugar en particular que no haya quedado bien explicado, o inventarme alguna nueva sección de consejos prácticos para el viaje. Lo intentaré, pero no puedo prometer nada, la vuelta a la rueda ha resultado dura y ya estamos dentro otra vez, girando en ese ir y venir de rutinas, obligaciones y pequeñas alegrías que conforman la vida de los esclavos a tiempo parcial, así que me temo que las buenas intenciones, al igual que los recuerdos, se acabarán diluyendo en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Un abrazo a todos.

3 jul. 2011

Día 21: Hollywood

Después del hartón de caminar de ayer, hoy hemos ido con más calma, así que no hay demasiado que contar en este último día. Hemos cogido el coche para acercarnos a Hollywood, pasando por Sunset Boulevard, hasta uno de los puntos más cercanos desde donde se puede fotografiar el Hollywood Sign.


Después de las fotos de rigor, nos hemos acercado al paseo de la fama, a buscar y fotografiar las estrellas de los famosos (ya avisamos ayer que hoy íbamos a hacer el turista). Aparte de los nombres más o menos míticos de todos los tiempos, nos podemos encontrar con estrellas fugaces, de éxito breve y olvido rápido, y con estrellas bastante sorprendentes, cuando no ridículas (¿Winnie the Pooh?). Tampoco entiendo que no estén los Rolling Stones y si que estén personajes como Ricky Martin o como cierto ex-portero del Real Madrid.


La foto siguiente va dedicada a un compañero que es más Heavy que una tormenta de espadas:


En esta calle se encuentra también el Kodak Theatre, donde cada año se entregan los Oscars, y el Chinese Theatre, enfrente del cual hay una explanada donde algunos elegidos han dejado una dedicatoria en el hormigón, junto con sus manos y sus huellas.



Hay un montón de gente que ofrece tours en minibús por Beverly Hills y Bel Air para fotografiar las casas de los famosos, pero ni nos vá el rollo paparazzi, ni teníamos dinero para la puñalada que nos pedían, así que hemos cogido el coche de vuelta al hotel, porque la verdad es que estamos hechos caldo y el tráfico de Los Ángeles no anima demasiado a moverse por ahí. Se echa de menos un buen transporte público en esta ciudad.


Making of:

Por último, no nos vamos a despedir sin enumerar los avanzados medios tecnológicos que han hecho posible nuestro viaje:
- El Ton-Torrón: Nuestro salvavidas en las ciudades y el mayor incordio posible a la hora de mantenerse en la 66.
- Miles: No podía tener otro nombre nuestro bólido, devorador de millas y de galones de gasolina. Menos mal que los depósitos no van a precio Europeo.
- El Wi-Fi gratis de los moteles: Infinitas formas diferentes de conectarse y velocidades de vértigo.
- Portátil de última generación: O seguramente hace 7 u 8 años lo era. Ahora el pobre hace lo que puede, eso sí, una cosa a la vez, no le vayamos a estresar.


Y ya está, esto es lo último que vamos a escribir desde los Estados Unidos, quizá cuando estemos en casa pongamos algún extra más, pero el blog ya ha cumplido su función. Muchas gracias a todos los que nos habéis seguido cada día, la mayoría nos veremos pronto. Y si alguien más lee este diario en el futuro y le entretiene o le sirve para planificar su propio viaje, mejor que mejor.

Mañana nos esperan muchas horas de avión en las que podremos empezar a reflexionar sobre todo lo que hemos visto y vivido estas semanas, y quién sabe si para empezar a pensar en el próximo...

Día 20: Barstow - Santa Mónica
Ya está hecho, hemos llegado al final de la Ruta 66. Estamos en Santa Mónica. Hemos ido donde siempre quiso ir Loquillo, pero dando un pequeño rodeo de 4.000 kms...
Día 1 - BCN - LAX (El día más largo)
Había una canción que decía: "no sé dónde vivo, no sé que hora es, no sé si es mañana, o todavía ayer...". Bueno, pues lo mismo pero sin patxarán de por medio...

2 jul. 2011

Día 20: Barstow - Santa Mónica

Ya está hecho, hemos llegado al final de la Ruta 66. Estamos en Santa Mónica. Hemos ido donde siempre quiso ir Loquillo, pero dando un pequeño rodeo de 4.000 kms. ¡Tanto rollo para ir a la playa, teniendo la Costa Brava en la puerta de casa!


Últimos momentos en la 66:

Hoy hemos intentado seguir fielmente la ruta hasta donde nos ha sido posible, aunque ha llegado un punto en que el área urbana de Los Ángeles nos lo ha hecho imposible y lo hemos dejado todo en manos del Ton-Torrón (hoy indispensable).


Aunque los momentos de libertad han sido breves, la ruta nos ha regalado aún unos cuantos ratos de conducción solitaria, un puente de hierro, un par de pueblos pintorescos y un bosque cuyos árboles están hechos de botellas.


Fisher & Sons:

De camino al motel, hemos hecho una pequeña parada en la zona alta de Los Ángeles para visitar una funeraria. Se trata de una casa que sirvió de escenario en una de las grandes series de televisión de los últimos tiempos: Six Feet Under (A Dos Metros Bajo Tierra) que narra la vida de los propietarios de unas pompas fúnebres. Es una serie que nos gusta y nos hacía gracia ver donde se grabó.



El Final de la 66:

Después de instalarnos en el hotel, hemos decidido llegar al final andando, ya que el tráfico aquí es bastante infernal. Total, que hemos cogido el bañador, las toallas, la cámara de fotos y las ganas para andar los 6 km del hotel hasta la playa. El final oficial de la Ruta 66 se encuentra en el cruce entre Lincoln y Olimpic, pero allí no hay ni un triste cartel que lo señalice, así que hemos ido al final "oficioso", que se encuentra en el monumento a Will Rogers, al término de Santa Mónica Blvd. Ha sido un momento muy emocionante, ya que esa plaquita significa que ya está, que más allá no hay más Ruta 66.


Santa Mónica:

Lo primero ha sido el chapuzón en el Pacífico. Uno no va a la playa de los vigilantes de la playa y no se baña, es pecado. He intentado simular un ahogamiento, a ver si Pamela Anderson venía a rescatarme, pero después de caminar 30 metros mar adentro para que el agua me llegase a la rodilla, he tenido que desistir.


Luego hemos comido en el Pier, otro espigón que se mete mar adentro al que los Angelinos van a pasar el día. Tiene un parque de atracciones, con su noria y su montaña rusa, varios restaurantes, artistas callejeros y mucha vida, mucha mucha vida. Si viviésemos en Santa Mónica, pasaríamos muchas tardes en el Pier.


Después hemos caminado por el paseo de Santa Mónica en dirección a Venice. Es un bonito paseo, con un carril bici que recorre Los Ángeles de punta a punta, lleno de ciclistas y skaters. También hay un gimnasio en la playa, muchas zonas de césped y mucha gente haciendo deporte. Digamos que es una zona relajante para pasear.



Venice:

 
Cuando acaba el paseo de Santa Mónica en como si nos transportásemos a otro mundo, ya que nos metemos en el paseo de Venice. Aquí empieza el caos. Es como un collage de la contracultura en todas sus vertientes.


Hay paradas de artesanía, restaurantes y palmeras, como en cualquier otro paseo, pero la fauna humana tiene un colorido muy especial. Hemos visto payasos y rastafaris, a un hindú con patines tocando rock & roll; habían raperos, punks, un DJ y surferos; locos que hablan solos y locos que no hablan; un cuarentón en albornoz y patinete, unos africanos tocando percusiones y satanás bailando al son de Proud Mary con la cruz de Jesús al hombro; enamorados, policías, tiendas de marihuana, pintores; por allí andaban Terminator, Tarzán, Bob Marley y Las Vulpess.




Al final se estaba haciendo de noche y hemos tenido que volver al hotel. Las piernas están cansadas y los pies ya ni nos hablan, pero estamos felices porque el objetivo ya está cumplido. Mañana haremos un poco el turista por L.A. y empezaremos a pensar en volver a casa.



Día 19: Needles - Barstow
Primera etapa 100% Californiana y penúltima de la Ruta 66, ahora mismo estamos en Barstow, el pueblo donde la família de Tom Joad dejó la ruta...
Día 21: Hollywood
Hemos cogido el coche para acercarnos a Hollywood, pasando por Sunset Boulevard, hasta uno de los puntos más cercanos desde donde se puede fotografiar el Hollywood Sign...

1 jul. 2011

Día 19: Needles - Barstow

Primera etapa 100% Californiana y penúltima de la Ruta 66, ahora mismo estamos en Barstow, el pueblo donde la família de Tom Joad dejó la ruta y enfiló hacia el norte a recoger melocotones. Como nosotros ni somos de Oklahoma, ni nos hemos quedado sin tierras y sin trabajo, seguiremos hacia Santa Mónica y si todo va bien, mañana nos daremos un chapuzón en el Pacífico.


Del desierto del Mojave poco se puede decir, aparte de que es un desierto, o sea, que no hay nada en él, solamente arena, sol, matojos y la siempre fiel vía del ferrocarril de Santa Fe. Hoy hemos conducido bastante lento, supongo que queríamos disfrutar de lo poquito que nos queda de este paisaje, ya que mañana nos metemos de lleno en una de las áreas urbanas mas grandes del mundo.


Por el camino han habido varias curiosidades, como un pueblo llamado Goffs, de tan solo 23 habitantes, o un antiguo café-gasolinera del año 27, totalmente restaurado y en funcionamiento, en el que todo el mundo se detiene para echarse una foto con los símbolos de la ruta que hay en el asfalto.


Desde Fenner hasta Amboy se extiende un terraplén de varios kilómetros en el que los viajeros ponen sus nombres con piedras, es como una especie de tradición no escrita de la Ruta 66.


El momento surrealista del día ha sucedido cuando nos hemos parado, con la intención de comer, en el Bagdad Café, un restaurante supuestamente famoso por que allí se grabó una película y por la "hospitalidad de su dueña", según nuestras guías. Pues bien, hemos entrado allí, había gente comiendo y la dueña era un tipo con pinta de pakistaní y que sudaba como si estuviese en una sauna, aparte habían un par de personajes pululando que parecían sacados de Twin Peaks. Nadie nos ha mirado, nadie nos ha hablado ni saludado. Nos hemos sentado en la mesa libre que quedaba a esperar que nos atendieran, y aún podríamos estar esperando. Hemos estado unos 10 minutos sentados y, realmente yo creo que nos hemos vuelto invisibles o algo, porque el dueño ha pasado por nuestro lado varias veces, ha limpiado la barra, ha cobrado a los de la mesa de al lado, se ha puesto a contar los billetes de la caja... Al final nos hemos largado de allí (¿o todo ha sido un sueño?), sin decir ni "bye bye ahí te pudras". Igualmente el local y el dueño daban un poco de asquete, todo estaba sucio y descuidado, una cosa es que el rollo vintage mole, y otra muy distinta que no haya que pasar la fregona de vez en cuando.



Al final ha sido mejor así, porque al poco nos hemos encontrado con un restaurante de los años 50 llamado Peggy Sue's, en que hemos comido muy bien y barato. Donde mejor hemos comido en este viaje ha sido en los sitios caseros como éste, y cuando no ha habido más remedio y hemos acabado en alguna de la muchas cadenas de fast-food que hay, es cuando hemos salido con la barriga del revés.


Además, en el patio de atrás del Peggy Sue's hay una de esas cosas frikis que solamente se pueden encontrar en USA, un jardín con dinosaurios metálicos, estanques, y unos patos peinados como Eduard Punset.


Por último, hemos visitado el pueblo fantasma de Calico. Al igual que Oatman, se trata de una colonia minera de final del siglo XIX que ha sido restaurada y se puede visitar por 6$. Tiene varias atracciones, se puede visitar un tramo de la mina, dar una vuelta en un tren que recorre la zona y varias cosas más. Aquí en Estados Unidos tienen facilidad para convertir un lugar histórico en una especie de feria, pero aún así vale mucho la pena la visita.


  



Día 18: Las Vegas - Needles
Por fin hemos salido de Las Vegas, pero no nos podíamos ir sin jugar a las maquinitas. Para ello hemos establecido un amplio presupuesto...
Día 20: Barstow - Santa Mónica
Ya está hecho, hemos llegado al final de la Ruta 66. Estamos en Santa Mónica. Hemos ido donde siempre quiso ir Loquillo, pero dando un pequeño rodeo de 4.000 kms...